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Eda toma su nombre de la palabra japonesa que significa «rama». Las uniones, que se ensanchan suavemente, evocan la forma en que una rama se une al tronco de un árbol, aportando solidez a la estructura. Las transiciones curvas conectan los distintos elementos con una fluidez natural, creando la impresión de que cada pieza ha sido esculpida a partir de un único bloque continuo de madera.
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Los estantes horizontales y los separadores verticales dispuestos de forma escalonada crean un ritmo que recuerda a una partitura musical. Su disposición contribuye a distribuir el peso entre los estantes, al tiempo que genera espacios de diferentes proporciones. Estructura y composición trabajan en armonía, dejando espacio para objetos de distintas formas y tamaños.
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Las superficies lisas de madera maciza se integran con una estructura de contornos suavemente redondeados, cuidando especialmente cada transición. Las sutiles diferencias de altura entre las superficies y la estructura que las rodea aportan profundidad. Estos detalles se repiten a lo largo de toda la colección, otorgando a sus formas sencillas un carácter propio y distintivo.
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